Curiosidades de la patata



Una fruta hay en aquella tierra, por donde anduvo el mariscal don Diego de Almagro, de otra parte del Cuzco, que la produce de sí mismo la tierra; y son como ajes redondos y tan gruesos como el puño, llámanlas “papas”, y quieren parecer turmas de tierra. – Gonzalo Fernández de Oviedo.

La papa o patata es un tubérculo cuyo cultivo se pierde a lo largo de la historia. Proviene de las tierras del sur de Colombia hasta la mitad de Chile, pasando por Ecuador, Perú y Bolvia. Tiene gran variedad de colores, blancas, amarillas incluso moradas, también con diferentes formas y tamaños.
El cultivo en el viejo continente tardó mucho en generalizarse salvo en las Islas Canarias, donde ya abundaban a principios del siglo XVII, pero luego se expandió por toda Europa, como en Irlanda y centro Europa, de todos es conocido que la patata quitó las hambrunas de Europa. En el siglo XVI la patata cambia de residencia en Europa, se traslada del jarrón a la cazuela, Parmentier, que aprovechando, por decirlo así, una grave carestía en Francia, fue diciendo por ahí que las patatas eran altamente comestibles y las gentes le creyeron. En Europa, habían sido cultivadas por  sus florecitas blancas y azules.
 En España, como os he comentado comenzaron en las Canarias y posteriormente a Galicia.
Platos extraordinarios de nuestra gastronomía no serían tal cosa si no fuese por ellas. Como papas al mojo picón, las patatas a la riojana, la tortilla de patatas, el marmitako…
Algunos Consejos para cocinar las patatas y te queden fetén: 
Patatas guisadas: Para que queden blandas y sin desmoronarse, córtalas chascándolas.
Patatas  Cocidas: Cuécelas con la piel limpia entre 10 a 15 minutos.
Patatas al Horno: Dispón las patatas sobre una base de mantequilla, cortadas láminas finas.
Patatas en el microondas: Lava bien las patatas con su piel, ponlas en un recipiente con agua y tápalas.
Cocina las patatas entre 6 a 8 minutos a una pontencia de 750W.
Patatas fritas: Corta las patatas de forma alargada y introdúcelas en una fuente con agua helada. Cuando el aceite esté bien caliente, sécalas con un papel o un trapo limpio y fríelas en abundante aceite.

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