Uvas en Madrid algo más que tradición




La uva, y su transformación en ese “elixir inmejorable”, que es el vino, se pierde en el origen de los tiempos. Como ejemplo se puede dar algún dato de Madrid, cuya historia vinícola comienza cuando los pueblos iberos que comenzaron a asentarse en las orillas de los ríos cercanos a Arganda, creando poblados y plantando los primeros viñedos. 

En las villas romanas de la zona de Madrid el cultivo de la vid era muy importante y abundante.

En los cultivos de los musulmanes, el cultivo en parra adquiere importancia, parece ser que el vino de Madrid sobrevivió gracias a la uva albillo que de siempre se ha consumido como uva de mesa pero también para elaborar vinos. Con los reyes cristianos se vuelve a fomentar el cultivo de la vid.  Hay escritos donde se nombre varios pueblos vinícolas, de los que ahora son algunos barrios de Madrid, como son: Cadalso de los Vidrios, Fuencarral, Canillas, Alameda de Osuna, Vicalvaro, Vallecas, también en los alrededores de las siete humildes iglesias de San Martin , tal vez llamaron por ello Val de Siete Iglesias a lo que es  hoy San Martin de Valdeiglesias.

En la época de la guerra civil, una gran parte de los viñedos de Madrid desaparecieron.

El vino de Madrid resurgió con la constitución del Consejo Regulador de Vinos de Madrid  en los años 90 del pasado siglo XX y de una serie de viñedos y bodegas tanto nuevas como las de toda la vida que ponen su sello, calidad y carácter a los inmejorables vinos de Madrid.

La uva es uno de los postres tradicionales más destacados en las mesas españolas. Además es todo un símbolo de la Noche Vieja. Esta costumbre de despedir el año viejo y dar la bienvenida al nuevo tomando uvas, no es de hace mucho tiempo y es curioso que no haya demasiada documentación al respecto. Parece ser que surgió por una sobreproducción que hubo un año de uvas y había que consumirlas antes de que se estropearán. Los viticultores españoles comenzaron a repartir el sobrante y alentar el consumo de las “uvas  bienhechoras” para la salud como dicen los franceses. Además parece que de forma espontánea algunas personas que estaban en la Puerta del Sol de Madrid al final del año, comenzaron a celebrar y recibir el año comiendo uvas al sonido de las campanadas.


 Las uvas también se conserva y se consumen en las fechas cercanas a la Navidad en anís o en agua ardiente.  El anís de Chinchón está considerado como uno de los mejores y además como un muy buen digestivo.

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