Tagarninas esparragás: el sabor verde de Cádiz

 


Hay recetas que saben a campo, a primavera y a tradición. Las tagarninas esparragás son una de ellas. Este plato humilde, típico de la gastronomía gaditana y andaluza, nace de la cocina de aprovechamiento y del profundo conocimiento del entorno natural. Las tagarninas —una planta silvestre parecida al cardo— se recolectan entre finales de invierno y primavera, cuando están más tiernas y llenas de sabor.


En Cádiz, “esparragar” no tiene que ver con espárragos, sino con una forma de cocinar: rehogar verduras con ajo, pan frito, pimentón y comino, creando una especie de majado espeso y muy aromático. El resultado es un plato sencillo, vegetal, intenso y absolutamente adictivo.


Perfectas como tapa, como plato principal con un huevo frito o acompañadas de pan de pueblo, las tagarninas esparragás son puro patrimonio gastronómico.


 Receta tradicional de tagarninas esparragás

Ingredientes (2-3 personas)


1 manojo de tagarninas limpias


4 dientes de ajo


2 rebanadas de pan del día anterior


1 cucharadita de pimentón dulce


½ cucharadita de comino en grano o molido


Aceite de oliva virgen extra


Sal al gusto


Agua


Elaboración


Limpia bien las tagarninas, retirando las partes duras. Trocea y cuécelas en agua con sal unos 15-20 minutos, hasta que estén tiernas. Escurre y reserva.


En una sartén amplia, fríe los ajos enteros y las rebanadas de pan en aceite de oliva. Retira y machaca en un mortero junto con el comino.


En el mismo aceite, añade el pimentón con cuidado de que no se queme.


Incorpora el majado del mortero y las tagarninas cocidas.


Remueve todo junto y añade un poco del agua de cocción hasta conseguir una textura melosa.


Cocina 5 minutos más… y listo.


Truco gaditano: sírvelas con un huevo frito por encima o con un chorrito extra de aceite crudo.


Una pizca de historia y sabor

Las tagarninas forman parte de la llamada cocina de campo andaluza, junto con los espárragos trigueros, las collejas o las borrajas. Son recetas que nacen de la necesidad, pero que hoy se consideran auténticos manjares de temporada. Comer tagarninas es, literalmente, comerse el paisaje de Cádiz.

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