Hay platos que no necesitan presentación porque hablan solos. El arroz caldoso con bogavante es uno de ellos. Un clásico de las mesas de celebración que, bien hecho, no requiere artificios: buen producto, un caldo trabajado con cariño y el tiempo justo para que el arroz quede meloso, suelto y lleno de sabor a mar.
En Gastronomía y una pizca nos gustan las recetas honestas, de las que perfuman la cocina y reúnen a la gente alrededor de la mesa. Este arroz es exactamente eso: conversación lenta, cucharas hondas y pan para no dejar ni rastro.
Arroz caldoso con bogavante (4 personas)
Ingredientes
1 bogavante fresco (600–700 g)
320 g de arroz (tipo bomba o redondo)
1,2–1,4 l de caldo de pescado caliente (mejor si es casero)
1 cebolla mediana
2 dientes de ajo
1 pimiento verde pequeño
2 tomates maduros rallados
1 cucharadita de carne de ñora o pimentón dulce
1 chorrito de brandy o vino blanco (opcional)
Aceite de oliva virgen extra
Sal al gusto
Perejil fresco (opcional)
Elaboración
Prepara el bogavante
Separa la cabeza del cuerpo. Parte la cabeza en dos y corta el cuerpo en rodajas. Reserva.
Sofrito con fondo
En una cazuela amplia, añade un buen chorro de aceite y dora ligeramente el bogavante. Retira y reserva.
En ese mismo aceite sofríe la cebolla, el pimiento y el ajo picados a fuego medio hasta que estén bien pochados.
Tomate y aroma
Incorpora el tomate rallado y cocina hasta que pierda el agua. Añade la carne de ñora o el pimentón y, si usas, el brandy. Deja evaporar el alcohol.
Arroz y caldo
Añade el arroz, remueve un minuto para que se impregne del sofrito y vierte el caldo caliente. Ajusta de sal.
El bogavante vuelve a casa
Incorpora el bogavante y cocina unos 16–18 minutos, manteniendo un hervor suave. El resultado debe ser caldoso, no seco.
Reposo breve
Apaga el fuego, deja reposar 2 minutos y termina con perejil fresco si te gusta.
Sugerencia de acompañamiento
Un vino blanco con buena acidez o un albariño realzan el sabor del bogavante sin taparlo. Y si prefieres cerveza, una lager limpia y bien fría funciona sorprendentemente bien.
El truco final
El éxito de este plato está en el caldo y en no pasarse con el arroz. Mejor quedarse corto y añadir un poco más de caldo caliente que pasarse y perder la textura perfecta.
Un plato para celebrar, compartir y disfrutar sin prisas. Porque a veces, el verdadero lujo está en un buen arroz hecho con calma

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