Hay planes que nunca fallan: velas encendidas, una playlist suave de fondo, una copa de vino… y una cena especial hecha en casa. Porque no hace falta reservar en un restaurante de moda para vivir una velada inolvidable. A veces, la magia está en lo sencillo, en cocinar juntos y disfrutar sin prisas.
Este San Valentín, Burgo de Arias nos propone una idea perfecta para sorprender sin complicarnos: transformar una pizza en un plato gourmet, cremoso, colorido y lleno de sabor. Una receta creada por la chef Mar Orozco que demuestra que el romanticismo también puede salir del horno.
Cuando lo cotidiano se vuelve especial
La pizza es uno de esos platos universales que gustan a todo el mundo. Pero con un poco de creatividad, ingredientes de calidad y un toque diferente, puede convertirse en algo completamente nuevo. En esta versión romántica, el contraste entre la cremosidad de Burgo de Arias, el dulzor de las verduras asadas y la intensidad del pesto rojo crea una combinación irresistible.
Ideal para una cena íntima, para cocinar en pareja o incluso para darte un capricho si celebras el amor propio (que también cuenta, y mucho).
Pizza romántica con Burgo de Arias y pesto rojo
Ingredientes para la pizza
Masa de pizza
Salsa de tomate
150 g de queso Burgo de Arias
¼ de calabaza asada
2 zanahorias asadas
Ingredientes para el pesto rojo
50 g de queso Burgo de Arias
2 cucharadas de piñones
4 tomates secos hidratados
½ diente de ajo
Albahaca fresca
Aceite de oliva virgen extra (AOVE)
Sal
Albahaca o rúcula para decorar
Elaboración
Estira la masa de pizza sobre papel de horno y precalienta el horno a 220 ºC. Extiende unas cucharadas de salsa de tomate sobre la base.
Desmiga el queso Burgo de Arias en un bol con ayuda de un tenedor.
Reparte el queso y la verdura asada en tiras sobre la pizza. Hornea durante 15 minutos.
Para el pesto rojo, tritura todos los ingredientes y añade un chorrito de AOVE al final para emulsionar.
Al sacar la pizza del horno, reparte el pesto por encima y decora con albahaca o rúcula.
Sirve caliente… y disfruta.
Un detalle que marca la diferencia
Lo bonito de esta receta no es solo su sabor, sino lo que representa: cocinar para alguien, compartir, crear un momento. Porque al final, la gastronomía también es eso: una forma de decir te quiero sin palabras.
Este San Valentín, deja que el amor se derrita… como el queso sobre la pizza.

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