Papúa Colón celebra el Día Mundial del Barman elevando la coctelería a maridaje cultural

 



El próximo 24 de febrero se celebra el Día Mundial del Barman, una fecha que homenajea a San Amando de Elnon, patrón de vinicultores y bartenders. Una ocasión perfecta para reivindicar la figura del barman como artesano contemporáneo: creador de relato, técnica y experiencia. En Madrid, Papúa Colón entiende la barra como parte esencial del discurso gastronómico. Al frente está Daniel Regajo, una de las figuras más respetadas del sector, que ha convertido la coctelería en una extensión natural de la cocina del chef Wilmar Soto. Aquí el cóctel no acompaña: dialoga.

En plena transición hacia una mixología más depurada donde la elegancia sustituye al exceso decorativo y la precisión técnica marca la diferencia, Papúa apuesta por cristalería fina, ejecuciones limpias y equilibrio estructural. Cada ingrediente tiene un propósito y cada trago, una narrativa.

La carta funciona como un mapa líquido que recorre culturas y mitologías a través de ingredientes, vajillas y nombres. “Queremos representar una coctelería viajera, con mucho sabor y un punto exótico. Cada cóctel está vinculado a una cultura, no solo por los ingredientes, sino también por su puesta en escena”, explica Regajo.


Esa filosofía se traduce en propuestas que pueden disfrutarse por sí solas o como auténtico maridaje líquido. El Perro Verde, a base de pisco 1615 y mezcal Ojo de Dios con manzana y jalapeño, aporta tensión y frescura; el Penicillin Láctico, con Toki y Laphroaig 10, introduce profundidad ahumada; el Purple Newton, con Jack Daniel’s Apple y chicha morada estilo Papúa, juega con registros especiados; mientras el Papúa Spritz confirma que la sofisticación también puede ser ligera.






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